EL MURALISMO EN MÉXICO Y SU INFLUENCIA
El movimiento muralista que se desarrolló en México en las primeras décadas del siglo XX, fue un movimiento plástico que no sólo tocó las fibras artísticas y sociales de nuestro país, sino que transformó la percepción que se tenía del arte mexicano dentro y fuera de él. Desde ese momento, la pintura y las artes plásticas nacionales habrían de pertenecer al mundo del arte. A propósito, Teresa del Conde expresa:
Durante las décadas que siguieron a su aparición, la pintura muralista mexicana conoció un prestigio, difusión e incidencia en otros países que ningún otro movimiento americano había alcanzado antes. Han corrido ríos de tinta sobre el Muralismo mexicano que produjo una serie de obras maestras estudiadas por especialistas de todo el mundo. Por sus características iconográficas y por sus resoluciones formales un buen número de conjuntos murales quedan inscritos por derecho propio en la historia universal del arte.
La pintura mural es una tradición pictórica que distingue al arte mexicano y le otorga un lugar importante en la historia del arte universal.
Para la década de los treinta el muralismo ya era un movimiento consolidado y su influencia llegó hasta Estados Unidos así como a diversas partes de Latinoamérica. En el gobierno norteamericano se despertó un notable interés por los movimientos artísticos que se gestaban en México, por lo que en octubre de 1930 se realizó la exposición Art in Mexico que se exhibió en las salas del Metropolitan Museum of Art de Nueva York (MOMA), exposición que incluía arte prehispánico mexicano, arte virreinal y arte contemporáneo con obra de Rufino Tamayo, Diego Rivera, José Clemente Orozco y Manuel Rodríguez Lozano -entre otros-, lo que elevó la calidad plástica de los artistas mexicanos en el ámbito internacional.
Este acercamiento a la pintura mexicana por parte de los Estados Unidos, culminaría con la estancia de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera -en diversos momentos- en el país vecino para trabajar en varios proyectos, patrocinados por universidades, el gobierno e importantes personajes de la política de esos momentos, como fue el caso de Nelson Rockefeller.
Leticia Alvarez en la tesis titulada The Influence of the Mexican Muralists in the United States. From the New Deal to the Abstract Expressionism explica que una de las grandes conexiones que se dan entre el arte mexicano y norteamericano es la similitud entre las situaciones históricas que se vivían, ya que para la época de apogeo del muralismo, Estados Unidos estaba atravesando la Gran Depresión (1929-1943), por lo que hubo gran aceptación de los temas sociales de la historia mexicana -desigualdad, pobreza, segregación, marginación, hambre, violencia, étc.- que conectaron con la situación que permeaba en Norteamérica en aquellos años.
Así inspirados por el ambiente plástico que se vivía y el contacto con los artistas mexicanos, llegaron a nuestro país personajes como el fotógrafo Edward Weston o el pintor y muralista Pablo O’Higgins quienes alcanzaron un lugar muy importante en la historia del arte mexicano. Dentro de esta variedad de pintores extranjeros que se trabajaron en México, hubo un grupo muy nutrido de artistas que realizaron obras en Michoacán y que dejaron parte de su legado en los muros de la capital del estado; destacan las hermanas Marion y Grace Greenwood, Ryah Ludins, Reuben Kadish, Philip Guston (Goldstein) y Jules Langsner, siendo la obra de los tres últimos la que ha despertado el interés de esta investigación gracias a su historia y sobre todo al impacto que ha tenido la temática del mural en el público michoacano.
Fuente: Mendoza Valeria, (2017). ¨El muralismo en Mexico y su influencia¨. Recuperado de: EL MURALISMO EN MÉXICO Y SU INFLUENCIA - El Despertar (periodicoeldespertar.com)
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